Muchas personas creen que si son “buenos” o realizan buenas obras se les garantiza un lugar en el Cielo . En la Biblia en libros como Marcos 5:34; 10:52 o Lucas 17:19 hay un mensaje que nos puede guiar a una respuesta más acertada en la que se expone de manera explícita “Tu fe te ha salvado”. En el libro de Efesios 2:8,9 Jesús nos muestra su Voluntad de reglarnos nuestra salvacion, por su Gracia “"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe"
Los mandamientos que Dios nos dejó como herencia son una guía, unas normas de conducta para saber la voluntad de Dios y una muestra para que fuéramos conscientes de la imposibilidad de alcanzar la perfección.
Así pues encontramos una relación directa entre la fe y las obras. Cuando aceptas a Jesús en tu corazón, aceptas un compromiso personal con Dios, haces un pacto de transformación. Esta confesión implica un cambio, aceptar a Jesús como tu Señor, creer en él y en su palabra y hacerla visible poniéndola en práctica con tus obras, tu comportamiento tu interacción con la gente, para que todo el mundo pueda conocerlo a través de uno mismo, siendo un reflejo de Jesús. Acepte a Jesucristo en este mensaje de salvación.
Jesús nos ama sin ningún tipo de interés y su sacrificio fue solo por puro amor. Es necesario pedir personalmente a Dios que nos muestre su camino para no caer en afirmaciones erróneas o malinterpretaciones de su voluntad y poder así obrar conforme a su palabra.
JESUCRISTO es el único camino para la salvación
No hay otro camino para llegar a la salvacion fuera de Jesucristo, Él es la puerta para entrar.
Jesucristo nos dice en su Palabra: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”" Juan 14:6. Él nos da claramente el mensaje de salvacion para nuestras vidas.
"Y en ningún otro hay salvacion; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” Hechos 4.12.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre” 1 Timoteo 2:5
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