Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.
Juan 11:25-26
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martes, 7 de julio de 2015

Sesenta segundos

Allá por 1974 hizo una película famosa a la que tituló «Sesenta segundos». El título aludía a lo rápido y fácil que es robar un automóvil.

En esa película, que le produjo una fortuna, Halicki, productor de Hollywood, hizo chocar noventa y tres automóviles, entre ellos cuarenta y ocho de la policía. Después de eso se especializó en choques de autos para el cine, creando toda una psicosis entre los espectadores.
En agosto de 1989 quiso filmar una segunda parte de «Sesenta segundos», con él de protagonista. Pero algo falló en el escenario, y una torre de acero, usada en la filmación, se desplomó y cayó sobre Halicki. Todo ocurrió en menos de sesenta segundos. Y en ese espacio de tiempo el hombre murió.
Poco antes de filmar esa última escena, recibió una llamada telefónica. «Siempre hay consecuencias cuando las cosas salen mal -le dijo un amigo-. Debes tener más cuidado.»
Impresionado por esa llamada, Halicki dijo: «Esta será mi última escena de choques.» En realidad lo fue. En menos de sesenta segundos pasó a la eternidad ese hombre talentoso de sólo cuarenta y ocho años de edad.
Correr riesgos por un poco más de dinero o un poco más de fama no es nada prudente. La muerte acecha en todas partes. La vida vale más que una hazaña. El valioso aliento de vida que Dios nos ha dado vale más que cualquier cantidad de dólares.
No sólo en sesenta segundos, sino en un segundo, puede terminar nuestra vida terrenal de modo que pasemos a la eternidad. Y en la eternidad nos encontraremos con Dios, Creador nuestro y Juez Supremo de todas nuestras acciones.
Pero también podemos, en menos de sesenta segundos, recibir a Cristo como Señor y Salvador. Esa decisión, tomada en menos de un minuto, nos da vida abundante y eterna, vida ahora y para siempre.

Once mil maneras de llegar al cielo

«Tengo que ir al cielo, y ya sé como ir» dijo Raput Jungimere, de sesenta años, un anacoreta de la India.

¡Nunca solo!

David, era el hijo de un pastor, consiervo mío, que había llegado al hogar para gozo y alegría de sus padres, pero, a poco de nacer, empezó a manifestar síntomas de enfermedad que llevaron a sus padres a recurrir al médico.

Los Tres Leones

domingo, 5 de julio de 2015

El Cristiano y sus Finanzas



I. Principios prácticos para las finanzas cristianas:

A. Resume los siguientes versículos sobre la prioridad de proveer (no amontonar) para las necesidades de nuestras familias:

Marcos 7:10-13
Proverbios 13:22
2 Corintios 12:14
1 Timoteo 5:4,8

B. ¿Cómo defines tú una "deuda"?

¿Qué dicen las Escrituras en cuanto a endeudarnos?
Proverbios 22:7
Romanos 13:8

¿Por qué al endeudarnos actuamos "presumidamente" sobre nuestro futuro económico?

¿Cómo afectan las deudas nuestra libertad en este mundo?

C. Inversiones:

1. Jesús dio dos parábolas sobre cómo debemos administrar lo que él nos ha dado. ¿Cómo podemos aplicar estos principios a las inversiones?
Mateo 25:14-29
Lucas 19:11-26

2. Según Mateo 25:27 y Lucas 19:23, ¿está bien meter nuestro dinero al banco para obtener intereses?

3. ¿A quiénes no debemos cobrar intereses en préstamos personales?
Deuteronomio 23:19-20 y Levítico 25:36-37


D. No debemos poner nuestro futuro en las manos de otra persona:

1. Según 2 Corintios 6:14-17, ¿por qué no debemos ser socios con no cristianos?
¿ Cuáles son algunas maneras económicas y legales en que un soccio malo puede dañarnos?

2. Resume los siguientes Proverbios sobre por qué no debemos hacernos responsables del compromiso económico de un no cristiano (no ser fiador):
Proverbios 6:1-5, 11:15, 17:18, 20:16, 22:26-27 y 27:13


II. Haciendo un presupuesto:

A. Anota las ventajas de tener un presupuesto y control de tus gastos:

B. ¿Qué dicen los siguientes pasajes sobre la necesidad de pagar impuestos?
Marcos 12:14-17
Romanos 13:4-7


C. ¿Cuáles son algunas razones para dar a Dios del dinero que él nos da?
Proverbios 3:9-10
Proverbios 11:24-25
2 Corintios 9:6-15


D. Llevando a cabo tu presupuesto:

1. Calcula cuánto recibes cada mes.

2. Resta de esta cantidad tus impuestos legales y tu dar a Dios. Sobre el resultado trabaja tu uso mensual del dinero que Dios te da.

3. Dividir el resultado de paso dos (tu dinero neto) entre las categorías en la guía de presupuesto que encuentras en la siguiente página. Este renglón se llama "Presupuesto 1". Luego, lleva cuentas de tus gastos reales por un mes y pon losresultados por categoría bajo el renglón "Gastos Reales". La suma de tus gastos actuales debe ser igual a tus ingresos netos. Compara los dos resultados y haz los ajustes entre tu "Presupuesto 2". Repite este ciclo mensual de presupuestos comparados con gastos actuales hasta que haya un buen acuerdo entre lo que deseas (presupuesto) y la realidad de tus gastos.

Guía de presupuesto
Algunas categorías básicas de gastos:

Vivienda: Renta, mensualidades, servicios (gas, agua, luz, limpieza, etc.)
Comida: Gastos de la cocina, comer en la calle, invitar a comer, etc.
Transporte: Transporte público, coche, seguros de coche, etc.
Ropa: Comprar, confeccionar, efectos personales (shampú, perfume, etc.)
Medicina: Médicos, dentistas, farmacias, seguros médicos, etc.
Diversión: Salidas, vacaciones, convivencias, etc. (incluye transporte)
Futuro: Cosas que quieres comprar, bebé, anualidades, etc.
Deudas: No deben existir (si las tienes, liquídalas lo más pronto posible)
Otros: Dependen de ti (ayuda a parientes, libros, escuela, etc.)
Extra: Para invertir o ahorrar, pero no para amontonar, sino para necesidades del futuro o para dar en el futuro.